¿Las nuevas tecnologías destruyen puestos de trabajo?

Una historia, un dato, una cita: tres elementos imprescindibles a incluir en una exposición brillante. El título de hoy presenta la historia de cómo está avanzando la implantación de las nuevas tecnologías en las empresas y sus efectos sobre la cultura corporativa y la organización del trabajo. Además, la innovación tecnológica parece una historia sin fin, por lo que está servido un animado debate sobre el futuro del trabajo.

Aunque algunos sostienen que la evolución de las nuevas tecnologías supondrá la destrucción de puestos de trabajo y disminuirá el nivel de empleo, otros cambios tecnológicos que ya hemos vivido demuestran que las nuevas tecnologías no solo mejoraran la calidad de los trabajos, sino que provocan la creación de nuevos empleos.

De hecho, un estudio realizado por economistas de la consultora Deloitte desvela que las nuevas tecnologías han modificado la estructura del empleo y han generado más puestos de trabajo en términos netos en los últimos 144 años.

Por una parte, las nuevas tecnologías tienen efectos directos sobre los puestos de trabajo y el empleo, pues asumen tareas que necesitan poca cualificación, que son repetitivas, rutinarias o predecibles u otras que son peligrosas o requieren una gran precisión. Por otra parte, hacen crecer la demanda de profesionales cualificados del sector tecnológico, como ingenieros de software, analistas de sistemas informáticos, científicos de datos, etc.

También incrementan la productividad y ayudan a minimizar costes, con su reflejo en la disminución de los precios de los productos o servicios ofrecidos por las empresas.

Así mismo, hay efectos indirectos que son muy positivos. El primero es que completan el trabajo de las personas, consiguiendo sinergias y con ello, mejores resultados en los procesos productivos. Los hacen más ágiles y eficientes e incluso permiten la innovación en productos y servicios.

Son ejemplos de la implantación de las nuevas tecnologías en España la integración de 35.000 robots en tareas industriales en 2017 y la automatización de procesos en los distintos ámbitos operativos de las empresas, como por ejemplo de los procesos de facturación, que sigue aumentando; lo muestra el crecimiento del 35,20% en el volumen de facturación electrónica B2B en 2017.

Otro ejemplo es el desarrollo de pruebas piloto en soluciones de inteligencia artificial (IA) por más de la mitad de las grandes empresas españolas en el área comercial, para la mejora de la experiencia del cliente y del proceso de compra, o en modelos de simulación o propensión a la compra.

Ante esta realidad, el reto para las empresas es combinar las plantillas y prepararlas para esa integración. La robotización de ciertas tareas nunca podrá sustituir a las personas y el objetivo de la IA es el análisis de los datos en poder de la empresa, para que los directivos tomen decisiones inteligentes. Estas nuevas tecnologías son herramientas que ayudan a las personas a ser mejores profesionales, si bien se necesitará un tiempo de adaptación, hasta que se generalice su implantación.

Oro efecto indirecto del desarrollo tecnológico es que, al lograr que se disminuyan los precios, los consumidores pueden incrementar el gasto en bienes y servicios en ciertos sectores de actividad como los de entretenimiento, deporte, cuidado personal, etc., lo que conlleva la creación de nuevos puestos de trabajo.

Veamos ahora algunos datos acerca de la opinión de los responsables de las empresas españolas, sobre cómo afectarán las nuevas tecnologías a los puestos de trabajo.

El reciente estudio de Adecco y Cuatrecasas sobre la percepción de la robótica en España, revela que el 88% de las empresas creen que tendrá una incidencia alta o muy alta en el mercado laboral en los próximos años, en el medio y largo plazo. Y, lo que es interesante, tres de cada cuatro responsables de RRHH opina que su principal efecto no será la destrucción de puestos de trabajo. La preocupación principal del 55% de las empresas es la potencial resistencia de los empleados en la implantación de las nuevas tecnologías.

Respecto a implantación de proyectos de IA en las empresas, un reciente informe de PwC y Microsoft señala que más de un 80% de ellas opinan que supondrá cambios altamente disruptivos y les dará una ventaja competitiva aunque solo un 11% afirman estar preparadas para ello, por la escasez de talento interno. El 86% de los directivos encuestados apuestan por contratar proveedores externos o combinar talento interno y externo y no ven necesario prescindir de puestos de trabajo.

En definitiva, se impone la tendencia a la automatización generalizada de tareas para generar mayor productividad en las empresas. En efecto, la automatización facilitará el trabajo de las personas y les permitirá emplear el tiempo que les ahorra en otras tareas mucho más interesantes, solicitadas también por el mismo puesto de trabajo.

Junto a ello, las empresas se verán requeridas a formar y desarrollar su capital humano. Viene muy al caso la profecía de Benjamín Solari: “La inteligencia mecánica llegará a dirigir al hombre cómodo hasta desacomodarlo”. Hará falta una actitud abierta frente al cambio, y una formación continua.

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