RSC ¿Reduce los riesgos empresariales?

La RSC, Responsabilidad social corporativa, se suele definir como la responsabilidad empresarial y la respuesta de una organización en temas ambientales, éticos, sociales y económicos.

Esta influye, en gran medida, en la percepción que tienen de una empresa los consumidores o clientes.

Cada vez son más las empresas que implantan políticas de RSC en sus compañías.

Un estudio de Global Compact publica: “Se muestra cómo las empresas de todo el mundo están desarrollando e implementando tecnologías y modelos de negocios innovadores para contribuir a los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible -ODS, según informa el Pacto Mundial” y añade “El reto para este 2017 es: atreverse a ser excelentes gracias a un ADN empresarial responsable y catalizador del cambio”.

Pero, ¿realmente ayuda la RSC a reducir los riesgos empresariales?

Si entendemos  el  riesgo empresarial como las amenazas y vulnerabilidades a las que está expuesta una empresa, la RSC puede ser eficaz para reducir el riesgo sobre el “capital reputacional” de una empresa, es decir, el valor que tiene una empresa más allá de sus activos físicos y de su capital intelectual. Según la Consultora Estratégica de RSC, Verant,  “En muchas ocasiones el capital reputacional representa mucho más que el 50% de los activos de las empresas.”  

Pensemos que la reputación de una organización se basa en su relación con el personal, los clientes, los proveedores, los inversores y la comunidad en la que operan. Estas partes interesadas son las mismas que las actividades que la RSC busca implicar.

Un cambio en la reputación puede dar lugar a una serie de impactos negativos, como una caída en el valor de las acciones de un negocio, una disminución en la rentabilidad a medida que cae la lealtad del cliente y el personal, una disminución de las oportunidades de negocio.

Sin embargo, las acciones positivas que reducen el impacto negativo de una organización  pueden considerarse como una forma de gestionar el riesgo. Un ejemplo de esto podría ser una empresa que monitoriza constantemente sus políticas de empleo para asegurar que se cumplan a lo largo de su cadena de suministro, evitando litigios potenciales sobre las normas de trabajo.

Controlar el riesgo es clave para administrar una organización exitosa.

Según la publicación que recoge Management Issues, del Dr. Paul Toyne experto en medio ambiente sostenible y asesor especializado en la cadena de valor, dentro del área de RSC existen cuatro sectores generales para minimizar el riesgo:

  1. Cadena de suministro – específica del país, como los abusos contra los derechos humanos, o riesgos específicos de la empresa.
  2.  Riesgos operacionales – esto abarca el cumplimiento de la regulación, la satisfacción del empleado y las operaciones peligrosas
  3.  Producto: se refiere al uso de residuos peligrosos (por ejemplo, energía nuclear) durante la producción, así como a cuestiones de salud y seguridad.
  4.  Las expectativas de la sociedad – esto cubre lo que la sociedad exige de un negocio en el siglo 21.

La buena dirección garantizará que se identifiquen los riesgos actuales y futuros que afectan a todas las partes interesadas y que se utilicen los controles internos apropiados (mecanismos, sistemas y procedimientos de rendición de cuentas) para mitigar y, en algunos casos, convertir el riesgo en oportunidades.

En resumen, la RSC puede contribuir a defenderse de los riesgos que enfrenta la mayor parte del capital de una empresa.  Y, más allá de las consideraciones éticas que son motivo de la implementación de la RSC en las empresas, vale la pena desarrollar su gestión pues nos ayuda a preservar valor  e incluso a  ahorrar costos.

Esker es consciente de la importancia y la responsabilidad que tiene una empresa frente a la sociedad. Con su planteamiento de ahorro de papel y consumibles contaminantes (tintas), gracias a su sistema de automatización de los procesos documentales de las empresas, permite reducir la tala de árboles, contribuyendo de esta forma a mantener un respeto por el medio ambiente, un ahorro importante de los costes empresariales y una mayor fidelización de clientes, proveedores y trabajadores al aumentar el control y reducir los errores en toda la gestión documental.

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