Responsabilidad corporativa, responsabilidad individual

Responsabilidad corporativa

¡Tras el COVID, manos a la obra! 

Empezamos un nuevo verano con su tradicional calor, sus días largos y sus atardeceres rojos. En todas las geografías de nuestro país, se vive con anhelo,  ganas de descansar y de escapar de la rutina.

Pero este año es extraño. Los primeros fuegos artificiales del Año Nuevo sonaban ya como alarma de pandemia. La primavera fue una época sin nosotros, enseñándonos lo rápido que se recupera cuando no interferimos. Para muchos de nosotros fueron unas semanas de introspección, constatando lo vulnerables que somos y lo dañinos para nuestro hábitat, destruyendo o contaminando, de forma involuntaria e inconsciente lo que nos permite habitar la Tierra: océanos, bosques, montañas, cambiando el curso de vientos y mareas, fundiendo los polos. Somos igual de culpables con nuestra inacción que los que, por sus ambiciones pecuniarias cortoplacistas, destruyen el futuro. Es más, somos cómplices y no debe ser así.

RESPONSABILIDAD INDIVIDUAL

La inacción es sinónimo de consentimiento en situaciones de amenaza o peligro a un tercero, sea persona o animal. La inacción empieza con nuestros hábitos de consumo y de vida. No cambiar, cuando la situación es grave y lo requiere, lleva inexorablemente a un estado peor.

La forma en la que nos vestimos, divertimos, desplazamos, cobijamos, comemos y desechamos, tiene un impacto a nivel planetario. Cada individuo tiene una huella de carbono y esta huella se incrementa a medida que el individuo va adquiriendo poder adquisitivo. Esta huella, multiplicada por miles de millones de habitantes, hace que la Tierra se vuelva inhóspita para las especies que conocemos, que están íntimamente vinculadas con el equilibrio natural que nos permite respirar, vivir, sanos y longevos.

CAMBIAR O DESAPARECER

El cambio empieza en nuestra cabeza: es una decisión. Cambiémoslo todo, ya que estamos: nuestras compras, nuestra relación con los animales, los “bichos”, todos ellos. Aprendamos a conocerlos. El otro día en Radio 3 hablaba una bióloga de la ceguera verde. Una forma que tenemos de no ver lo verde, los árboles y plantas, por no representar una amenaza, porque no se mueven. Aprendamos a conocer nuestro entorno, agradeciendo que exista, protegiéndolo. Plantemos, recojamos basura, eduquemos, enseñemos con el ejemplo, concienciemos sin moralizar, informemos, animemos… actuemos.

Como individuo, ciudadano, como padre o madre, como grupo, como empresa. Actuemos de la forma que podamos, recortando lo que sobra, lo material que te esclaviza, todo lo demasiado ambicioso e innecesario. Tren mejor que avión, electricidad limpia, reducción de residuos, menos compras, más actividades y profesiones rurales, más cuidado con los bosques, más acciones a nivel de grupos locales, regionales y nacionales o internacionales.  Que nos juntemos y demostremos que sí, podemos cambiar. ¡Manos a la obra! Podemos revertir el curso de la catástrofe. Podemos gritar contra los vertidos, los incendios, los contaminantes, destrucciones masivas, desequilibrios. Unirnos, no para un crecimiento desmesurado sino para un crecimiento sostenible.

Escuchemos a las nuevas generaciones. Tomemos en cuenta sus justas acusaciones. Aceptemos nuestra responsabilidad, la de haber heredado sin rechistar unos hábitos industriales, un afán de crecimiento desenfrenado, perpetuando y acelerando lo que deberíamos de haber parado hace 50 años.

RESPONSABILIDAD CORPORATIVA

La Responsabilidad Social Corporativa es una actividad empresarial que le da la oportunidad de dedicar recursos a acciones que no reportan ingresos. Si bien muchas organizaciones la utilizan como “lavado de imagen”, en Esker queremos ser sinceros y modestos: no podemos hacer milagros, ni cambiar el mundo. No somos grandes ni poderosos. Nuestros mensajes llegan a nuestros cientos de suscriptores, y convencen solo a un porcentaje de ellos. Pero sentimos la necesidad de hacer algo. Desde hace 10 años plantamos, limpiamos, ayudamos a las ONGs que podemos. Sabemos que no es suficiente, y queremos ir más allá. Nos gustaría recibir sugerencias, críticas incluso, para decirnos que realmente hacemos demasiado poco, que podríamos hacer más. Ojalá nos dijeras y nos ayudes.

Pero lo que no queremos, es sentir que hubiéramos podido decir y hacer algo por el Planeta y no lo hemos hecho. Así que, desde aquí, te deseamos un feliz verano, unas vacaciones de transición hacia un futuro más dócil para todos: turismo responsable con animales, recoge todo lo que puedas, no abuses de mascarillas de un solo uso y guantes de plásticos, en comercios y gasolineras, y si queréis cambiar de coche, por favor opta por energía no fósil. Si reformas la cocina, que sea luminosa, con electrodomésticos a la medida justa de vuestra necesidad, de bajo consumo. Placas Solares, molinillo de viento o de agua para los que puedan. Aprende a conocer a los pájaros, con los vídeos de SEO Birdlife. A los ofidios, que tanto miedo nos dan. A los insectos, que están ahí por algo, aunque a veces nos parezca mentira.

No te olvides de hacerte todas las preguntas que de pequeño hacías: ¿de dónde viene el agua de esta charca, en mitad de esta tierra árida? ¿Por qué imita el mirlo al ruiseñor? ¿Cómo es que los elefantes aman la música? ¿Y las plantas, por qué crecen mejor cuando hay buen ambiente?

Y, sobre todo, no te olvides de ser feliz.

¡Feliz Verano responsable de parte de todo el equipo de Esker Ibérica!

¿Te gustaría saber más? Te propongo descubrir los siguientes enlaces:

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