El Black Friday, una historia verdadera

black friday Esker

El Black Friday se celebra justo después del Día de Acción de Gracias en Estados Unidos, es decir, el día siguiente al último jueves del mes de noviembre. Es considerado como el día que anticipa el comienzo de las compras navideñas, con importantes rebajas.

Este año, según las previsiones de contratación de Randstad, el ‘Black Friday’ y el ‘Ciber Monday’ generarán unos 32.000 empleos en los sectores de comercio y logística, un 4,8% más que el año pasado cuando se firmaron 30.577 contratos.

Por otro lado, UNO, la patronal del sector logístico, estima que solo en el lunes siguiente al Black Friday se moverán 3.5 millones de paquetes, un 10% más que en el mismo periodo del año pasado.

Hasta aquí todo es positivo; más trabajo, más contratos, más ingresos…. ¿Realidad o cortina de humo? Imagino que depende para quién.

Tal y como señaló el director general de Tipsa, empresa especializada en servicios de Transporte Urgente de mensajería y paquetería, Antonio Fueyo, en la jornada sobre el Black Friday organizada por UNO: las ofertas en estos días de ultra-consumo ejercen una presión tremenda sobre los operadores en cuanto a volumen a gestionar y costes administrativos. Luego, a las empresas logísticas también les espera un “post Black Friday” muy intenso, porque a los picos de compras le suele seguir un aluvión de devoluciones.

Muchos datos y afirmaciones, pero…¿cuál es la realidad del empleado de logística? Hemos recogido el testimonio de Gorka Lasa*, empleado en una empresa logística de Coslada.

5:30h. Noche cerrada. Hace mucho frío.

Suena el despertador. Lo apago mecánicamente e intento abrir los ojos. ¿Por qué ha sonado tan temprano? Sí, es hoy, es…el Black Friday y hoy hay que entrar antes a trabajar. Me arrastro hasta la ducha y el agua me ayuda a recuperar algo de conciencia. El Black Friday, el viernes negro, por lo que se nos viene encima en la pequeña empresa de logística donde trabajo. Me dan envidia esas grandes naves donde todo está automatizado, que con solo dar a un botón aparece la mercancía ya preparada e incluso empaquetada. Nosotros tenemos que ir a buscarla a los pasillos y estanterías de la nave, subir y bajar escaleras de mano y, después, empaquetarla en sus correspondientes cajas.

6:00h. En la carretera.

A estas horas todavía no se ha puesto en marcha la ciudad aunque el frío de finales de noviembre hace que los pocos viandantes tengamos una sensación de bajón y abandono dentro del cuerpo.
La calefacción del coche me reanima y aunque el tráfico todavía no es abundante, se empiezan a formar los primeros atascos a la entrada del polígono…

7:00h. A por ello.

Cuando llego, la maquinaria ya está en marcha. Los pedidos de este viernes han empezado a caer desde las doce y un minuto de la madrugada y se empiezan a acumular…o la gente no sabe qué hacer por las noches (lo de dormir parece que ya no se lleva) o hay mucho pirado que se pasa las madrugadas comprando compulsivamente.
La tarea es incesante: coge el pedido, busca la referencia, pasillo, estantería, fila, escalera para arriba, escalera para abajo, cuidado con la maquina que recoge pedidos en los pasillos, rápido hacia la mesa de comprobación donde se chequea la mercancía, se embala en una caja de cartón y, por último, se colocan las etiquetas llevándolo a su palé correspondiente para que la agencia de transporte lo pueda recoger.

8:30h. Un día muy largo. 

Las operaciones se repiten una y otra vez a lo largo de la mañana. La media hora del desayuno se convierten en quince minutos, tiempo suficiente para sacar un café de la máquina, tomarlo intentando no quemarme y un rápido paso por el baño.
A veces desconecto y vuela mi imaginación a otros lugares, quizás dando un paseo por debajo de los árboles…. pero es cuando me doy cuenta que no coincide el albarán con el producto: ¡terror! Hay que buscar el paquete equivocado. Menos mal que esta vez solo he tenido que abrir dos paquetes ya preparados…está claro que no te puedes despistar…

13:30h. Reponer fuerzas y continuar.   

Por fin llega la hora de la comida aunque con tanto estrés solo me apetece sentarme sin hacer nada. Además, habrá que acortarla porque es preferible comer rápido y que no se acumulen muchos pedidos para que no se alargue en demasía la jornada laboral.

14:30h.  Reflexiones.

Vuelta a la rutina. Miro las cajas de cartón “made in China” que se van utilizando y me pregunto sobre la cantidad de árboles que se habrán talado para hacerlas. Hay algunos paisajes que ya no podrán ser como antes simplemente por su utilización en envíos en el llamado primer mundo, sin contar con los palés de madera que acumulan en altas columnas a lo largo de la nave.

17:30h. El día llega a su fin.

La noche va cayendo, aunque dentro no se nota el cambio ya que la luz eléctrica está encendida desde primera hora de la mañana.
Por fin llega el relevo. Me despido de mis compañeros y cojo el coche. Entro de noche y salgo de noche.

El tráfico se complica y la vuelta a casa se hace larga. Cuando entro por la puerta preparo algo rápido de cena y me siento delante de la tele, veo a unos supuestos famosillos que ganan mucho más dinero que yo simplemente por haberse acostado unos con otros y contarlo a gritos.

Afortunadamente me quedo dormido y cuando me despierto me arrastro hacia la cama, todavía queda el Saturday black, Sunday black, Cyber Monday… ¡la semana negra es lo que yo tengo!

LA DIGITALIZACIÓN COMO MOTOR DE CAMBIO

Quizás el trabajo de Gorka sería más fácil si la empresa en la que trabaja iniciara un verdadero proceso de transformación digital.

Los operadores necesitan realizar inversiones tecnológicas para adaptarse a estos nuevos entornos; que el pedido llegue a tiempo, las devoluciones, y las cada vez más frecuentes épocas de gran volumen provocadas por iniciativas como Black Friday, Cyber Monday… La solución a muchos de estos retos pasa por la tecnología.

Para conseguir una supply chain eficiente, se debe contar con:

  • Un ERP que permita a la empresa controlar todos los flujos de información.
  • Una plataforma de colaboración capaz de automatizar los múltiples procesos del negocio.
  • Reconciliación y validación de documentos en un solo paso.
  • Integración de ERP/aplicaciones comerciales/ sistemas de software como SAP.
  • Soporte para centros de atención al cliente y centros de servicios compartidos.
  • Una metodología de implementación probada y un enfoque centrado en los procesos.

Esker, compañía especializada en la automatización de flujos documentales basados en la IA, optimiza el proceso de venta, aportando visibilidad, reduciendo el tiempo de pedido y entrega, garantizando las buenas relaciones con los proveedores y permitiendo que personas como Gorka sean más felices en su trabajo.

*Gorka Lasa es un seudónimo. La persona, por temor a represalias, no desea que sea revelado su nombre.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *