Digitalizar la cadena de suministro o desaparecer

cadena de suministro

La configuración actual de la cadena de suministro, larga y globalizada por lo general, responde a la estrategia de aprovechar las economías de escala y optimizar los costes operativos, y enfoca su gestión en la eficiencia de los procesos. Sin embargo, los impactos de la crisis sobre ellas han hecho patente la necesidad de introducir cambios en su configuración y gestión. Solo así podrán responder a las necesidades actuales y futuras de los negocios, y adaptarse a las nuevas características de los mercados.

El impacto de la crisis en la cadena de suministro ha generado ineficiencias y pérdidas

En estos meses hemos visto grandes caídas de la demanda en la mayoría de los productos y, como excepción, incrementos bruscos de algunos otros relacionados con las industrias de la alimentación, química (por ejemplo, productos de limpieza y desinfección), textil, farmacéutica y electrónica. Este comportamiento de la demanda ha desajustado notablemente los niveles de inventario previamente establecidos por las empresas.

El informe de la consultora BDO “Radiografía de las cadenas de suministro españolas” constata que el 87% de las empresas han visto reducida su demanda y que en la mitad de éstas, la disminución ha sido superior al 25%.

Debido a esa variación radical de los patrones de demanda, el 76 % de las empresas encuestadas han sufrido el “efecto látigo” en sus cadenas de suministro. Se ha puesto de manifiesto la ruptura de la sincronización; es decir, la falta de coordinación entre las operaciones de los nodos intermedios desde el consumidor hasta el proveedor del fabricante, provocando que la volatilidad de la demanda se amplifique aguas arriba.

Otros efectos negativos de la nueva situación han sido las interrupciones o retrasos tanto en el abastecimiento por parte de los proveedores, aguas arriba en la cadena de suministro, como aguas abajo en las entregas a los clientes. El informe de BDO muestra que el 49% de las empresas no contaba con planes de contingencia que ayudaran a mitigar el impacto de esas interrupciones. La omisión del factor riesgo en el diseño de las cadenas de muchas empresas ha supuesto un nuevo coste que han tenido que asumir.

En resumen, en esta crisis se ha puesto en evidencia la poca capacidad de reacción de las cadenas de suministro de las empresas tal como están diseñadas, cuando han tenido que enfrentarse a cambios disruptivos en la demanda y en sus operaciones.

Readaptar la estrategia y gestión en la nueva realidad

En la situación actual de recuperación de la actividad empresarial, urge readaptar la estrategia de forma que prime la flexibilidad. Para ello, se necesita rediseñar los procesos de modo que puedan adaptarse y resistir acontecimientos como los que vivimos, y reinventar la cartera de productos o servicios según las necesidades actuales de los clientes.

En cuanto a la gestión de la cadena de suministro, el mayor reto para las empresas a corto plazo, es alinear la oferta con la demanda de forma ágil y efectiva. En la mayoría de los casos conllevará reducir costes e inversiones y requerirá impulsar la planificación para afrontar la incertidumbre y complejidad impuestas por la situación actual. Es preciso ampliar los horizontes temporales de planificación y aumentar la coordinación entre las diferentes áreas, utilizando modelos de planificación digitalizados y colaborativos.

En estos momentos las empresas estiman que no conseguirán volver a los niveles de servicio acordados con sus clientes, sobre todo por el riesgo de interrupciones en el aprovisionamiento. Además de revisar o elaborar planes de contingencia que eviten o mitiguen este riesgo, las empresas se plantean otras medidas como diversificar proveedores y potenciar la actividad nacional de su cadena de suministro, con el fin de agilizar los pedidos y hacerlos más eficaces.

La crisis actual, catalizadora de la digitalización

Las empresas son conscientes de que necesitan replantear sus modelos de aprovisionamiento, demanda, logística y gestión de riesgos y transparencia. También, de ampliar su capacidad de respuesta a los nuevos requerimientos de los clientes y a la mayor utilización del canal digital en estos momentos críticos.

La investigación citada descubre que el 52% de las empresas encuestadas no se sienten preparadas para afrontar ese cambio de paradigma en sus cadenas de suministro. Los principales retos que perciben son: lograr una mayor flexibilidad en el diseño estratégico de la cadena de suministro y la digitalización de los procesos.

Entre los principales procesos que se pueden beneficiar de la digitalización están la gestión de compras y de las Cuentas por Pagar. Y de los relacionados con los clientes, la gestión de pedidos y de las Cuentas por Cobrar. Las soluciones digitales específicamente diseñadas para gestionar dichos procesos, aportan a las empresas esa agilidad, flexibilidad y eficiencia que siempre, pero ahora más que nunca, necesitan.

Los otros retos que citan las empresas para llegar a ese cambio de paradigma son: una mayor resiliencia basada en la flexibilidad y el uso de información en tiempo real para anticipar decisiones estratégicas ante posibles disrupciones de la cadena de suministro, la aceleración hacia una nueva red industrial que reduzca los riesgos asociados a la globalización y la transición hacía modelos de distribución online basados en Big Data y la Inteligencia Artificial (IA).

Las empresas que habían digitalizado ciertos procesos e implementado otras herramientas digitales, consiguieron mantener en funcionamiento ciertas operaciones de sus cadenas de suministro y mitigar algunos riesgos. Esta consciencia les insta ahora a acelerar la implementación de tecnologías y estrategias clave para conseguir esas cadenas de suministro del futuro.

La consultora Gartner IT señala que las tres tendencias principales en los negocios del futuro próximo serán el teletrabajo, la mayor dependencia de los canales y plataformas digitales, el análisis de Big Data y la IA para mejorar y agilizar la toma de decisiones.

Está claro que esta situación disruptiva ha hecho patentes para algunas empresas los problemas de no prever a tiempo su proyecto de digitalización. Para las que sí lo habían iniciado, la crisis ha supuesto una llamada de atención para acelerar su revisión. La siguiente fase para avanzar hacia la completa digitalización de la cadena de suministro dependerá de cada empresa. Pero todas ellas son cada vez más conscientes de que la cadena de suministro en la nueva realidad será digital o no será.

¿Te gustaría saber más? Te propongo descubrir los siguientes enlaces:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *