Cómo lograr un crecimiento sostenible rentabilizando esfuerzos

A pesar de que la situación actual es crítica para las empresas, puede traer también algunas oportunidades y un crecimiento sostenible. Una muy importante es el cambio desde el modelo productivo actual hacia otro ecológico, digital y responsable, apoyado en la innovación, la ciencia y la industria. La mejora de la productividad así entendida hará a las empresas más competitivas y resilientes, y permitirá su crecimiento sostenible.

Ese crecimiento sostenible resultará vital para la recuperación económica y el bienestar social. Así se recoge de forma transversal en las conclusiones de las diferentes mesas de la Cumbre CEOE «Empresas españolas: liderando el futuro» celebrada del 15-25 de junio de 2020.

El quid para lograr un crecimiento sostenible

Una actividad empresarial es sostenible si crea valor para los grupos de interés. Ese valor se materializa en diferentes aspectos, pero todos ellos se asientan en uno básico: obtener el máximo rendimiento, un crecimiento sostenible, posible de los recursos invertidos en la empresa.

¿Pero cómo lograr ese crecimiento sostenible? Diría que el quid está en unir la obtención de rentabilidad económica y la optimización del working capital dentro de la gestión de la actividad ordinaria. Este entrelazamiento produce un círculo beneficioso que permite el crecimiento sostenible, incrementando el valor empresarial.

Antes de explicarlo, veamos cómo enfocar la gestión de ambos aspectos en el momento actual, sin ánimo de profundizar en ello:

  1. Enfoque de gestión de la rentabilidad económica

Aunque dependerá del impacto de la crisis en la actividad de cada empresa, del sector o de otros factores, muchas empresas han sufrido caídas en sus ventas. Por ello, quizá interesa poner el foco en la gestión del margen para incrementar la cifra de negocio. Ya sea mediante la eficiencia en la gestión de precios como de los costes operativos.

Tampoco puede descuidarse el otro factor de la rentabilidad económica, la rotación de los activos, aunque ahora esté descendiendo la rotación de las ventas en muchas empresas. De hecho, estamos viendo formas muy creativas de recuperar las ventas, descubriendo nuevos nichos de mercado, reinventando productos o servicios, etc. La mejora de este factor también puede conseguirse retirando productos no rentables o disminuyendo otro tipo de activos.

  1. Sobre la gestión del working capital

En estos tiempos inciertos y complejos, la gestión de los recursos se enfoca más que nunca en llevar un control eficiente de la tesorería, y optimizar el flujo de caja y el working capital.

Aumentar la cifra de negocio no puede consumir todos los esfuerzos de gestión. También requiere esfuerzo conseguir recursos para lograrlo y, por supuesto, para evitar tensiones de liquidez. La falta de liquidez, junto a otros aspectos, incluso puede llevar a la empresa a la insolvencia a pesar de generar beneficios.

Es vital activar sistemas de seguimiento continuo que anticipen los pagos y las necesidades operativas de fondos (NOF y los factores que impactan en ellas). De este modo, se pueden solventar de forma ágil, problemas en la gestión de las entradas y salidas de efectivo y del working capital.

Las sinergias entre la gestión eficiente del working capital y de los procesos operativos claves

Una gestión eficiente del working capital conduce a un enfoque continuo en los procesos operativos claves, generando un círculo beneficioso: se mejora la caja y el beneficio o EBIT (Earnings Before Interest and Taxes Earnings Before Interest and Taxes). Como consecuencia, se reducen las necesidades financieras (NOF), lo que mejora la autonomía financiera y permite reducir el coste de la deuda. Como resultado, aumenta la rentabilidad financiera (shareholder value).

La eficiente gestión del fondo de maniobra apoya la gestión de los procesos operativos para incrementar la cifra de negocio y la rentabilidad económica. A la vez, la eficiencia en la gestión operativa apoya la gestión del director financiero para optimizar el working capital e incrementar la rentabilidad financiera.

La digitalización de los procesos operativos se convierte en un elemento clave para potenciar estas sinergias. La digitalización permite una visión de conjunto clara y precisa en la gestión de los procesos claves, y la automatización de ciertas tareas, aumentando la productividad y reduciendo costes. Además, mejora y actualiza en tiempo real el reporting, y facilita el control y las previsiones.

En definitiva, la digitalización reduce considerablemente los esfuerzos para lograr el deseado fin de la rentabilidad empresarial. Estos momentos críticos pueden ser una oportunidad de acelerar la digitalización de los procesos operativos para que las empresas crezcan en competitividad y resiliencia, y sienten las bases de un crecimiento sostenible.

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